La lluvia no da tregua y complica el mantenimiento de los caminos rurales
Juan Manuel De la Calle, titular del EMSUR, advirtió que las napas continúan muy altas y que cada nueva lluvia obliga a detener las tareas. El organismo trabaja en sectores puntuales para garantizar la circulación y la salida de la producción
La persistencia de las lluvias y el elevado nivel de las napas mantienen bajo presión al sistema de caminos rurales del distrito y también condicionan las tareas de mantenimiento de las calles de tierra y entoscadas de Necochea y Quequén. La situación obliga al Ente Municipal de Servicios Urbanos y Rurales (EMSUR) a trabajar con extrema cautela, aprovechando cada ventana de tiempo seco para avanzar.
El presidente del organismo, Juan Manuel De la Calle, explicó que las precipitaciones registradas entre sí cada pocos días obligan a interrumpir las tareas hasta que los caminos puedan drenar y orearse. “Con exceso de humedad sabemos todos que es muy complicado trabajarlas”, señaló en diálogo con Voces de la Tarde, programa que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea.
La dificultad es todavía mayor en la zona rural, donde las napas permanecen muy altas. “Cualquier pronóstico que nos dé pocos milímetros en la zona rural, la verdad que perjudica muchísimo”, advirtió De la Calle, quien explicó que en algunos sectores “aflora el agua continuamente por entre la tierra” y directamente no existe suelo firme suficiente para que las máquinas puedan operar con normalidad.
La situación obliga incluso a duplicar los recursos utilizados en determinados trabajos. “Hay que estar con dos máquinas en el lugar, porque obviamente las máquinas se encajan, las máquinas caen dentro de las cunetas”, relató. Una segunda maquinaria debe permanecer disponible para asistir a la primera, una modalidad que incrementa el desgaste y provoca roturas de embragues y otros componentes.
Juan Manuel De la Calle aclaró que la problemática no afecta de manera uniforme a toda la extensión de los caminos rurales, sino que se concentra en sectores puntuales donde el agua desborda lagunas o se desplaza hacia las calles. Allí se forman verdaderos pantanos que pueden extenderse durante decenas o incluso cientos de metros.
“Avanzamos tres kilómetros y retrocedemos dos cada vez que tenemos una lluvia”, graficó el funcionario para describir la dificultad de sostener el ritmo de recuperación de los caminos.
Al mismo tiempo, el EMSUR debe atender una necesidad central de la actividad agropecuaria: garantizar la salida de la producción. De la Calle puso como ejemplo el caso de un productor de La Dulce que necesitaba retirar unos 170 camiones cargados de maíz. El organismo dispuso maquinaria para acompañar el tránsito y corregir rápidamente los sectores que pudieran anegarse.
“Esto es fundamental para ellos”, remarcó, aunque aclaró que la tarea no se limita a los productores. También deben garantizarse los desplazamientos de los habitantes de la zona rural, el traslado de alumnos hacia las escuelas y la conexión entre las distintas localidades.
Uno de los sectores que continúa presentando mayores dificultades es el ubicado a la altura del kilómetro 17 de la ruta 86, hacia La Dulce, donde persisten campos y caminos anegados como consecuencia del desborde de una laguna. Allí se realizaron reuniones entre productores, el EMSUR y organismos de Hidráulica para evaluar alternativas.
De la Calle explicó que el manejo de los escurrimientos y la canalización corresponde a Hidráulica de la provincia, aunque el municipio colabora con sus equipos. “No podemos nosotros dejar a Hidráulica solos en esto”, manifestó, y señaló que el EMSUR también articula tareas con Vialidad provincial para avanzar en soluciones que permitan aliviar la situación.
Mientras persista el escenario de lluvias frecuentes, las tareas de recomposición profunda deberán esperar mejores condiciones. El objetivo inmediato pasa por sostener la transitabilidad, atender las urgencias y acompañar la salida de la producción, a la espera de que el clima permita encarar trabajos de fondo sobre una red vial rural que continúa condicionada por el exceso de agua.