Malvinas, entre la causa nacional y el juego político de Milei
El licenciado Gustavo De Francisco consideró que el giro del Gobierno argentino sobre la cuestión Malvinas debe leerse en el contexto del retroceso político y económico de la administración de Javier Milei. Advirtió además sobre la liviandad con que, a su juicio, se manejan las relaciones exteriores y la política de defensa.
El discurso del presidente Javier Milei sobre las Islas Malvinas volvió a colocar la cuestión de la soberanía en el centro de la agenda política argentina. Para el licenciado Gustavo De Francisco, entrevistado este viernes 4 de septiembre en el programa Voces de la Tarde que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea, detrás de la renovada apelación a Malvinas existe una fuerte vinculación entre la política exterior y las necesidades de la política interna.
De Francisco planteó que el escenario debe analizarse, en primer término, a partir del conflicto global entre Estados Unidos y China y de la estrategia norteamericana de recuperar influencia en el continente. En ese marco ubicó también las tensiones entre Estados Unidos y Gran Bretaña, particularmente alrededor de las posiciones adoptadas por Londres frente a otros conflictos internacionales.
Según su interpretación, Donald Trump vuelve a poner a Malvinas sobre la mesa como una herramienta de presión y, simultáneamente, el gobierno argentino aprovecha el tema para recuperar iniciativa política en un momento que considera complicado para la administración de Milei.
“El proyecto de Milei, en términos económicos y sociales, está en pleno retroceso”, sostuvo De Francisco, al mencionar indicadores vinculados con empleo, educación e industria y la caída de la imagen presidencial. A ello sumó las derrotas legislativas y la dificultad del oficialismo para sostener determinadas iniciativas.
En ese contexto, comparó la estrategia con la utilización de la causa Malvinas por parte de la última dictadura militar en 1982, aunque marcó una diferencia sustancial: Milei fue elegido democráticamente. A su entender, en ambos casos aparece la búsqueda de una causa capaz de generar adhesión popular en momentos de dificultades políticas.
El analista también señaló que el actual posicionamiento presidencial implica un giro respecto de declaraciones anteriores del propio Milei y de integrantes de su gobierno, que habían sostenido posiciones vinculadas con la autodeterminación de los habitantes de las islas. “El que pega el giro de 180 grados es el Gobierno”, sostuvo.
Gustavo De Francisco relativizó además los anuncios realizados por Milei en materia de Malvinas. Explicó que algunas de las medidas mencionadas corresponden a leyes que ya existen desde hace años y cuestionó la falta de precisiones sobre el alcance de la anunciada política de defensa y seguridad nacional.
La preocupación se extendió a la política exterior. El analista cuestionó los enfrentamientos con gobiernos de países vecinos y la reivindicación de la dictadura de Augusto Pinochet durante la reciente visita presidencial a Chile. “La liviandad con que manejan los temas de política exterior sorprende”, afirmó.
También consideró que la cuestión militar requiere una mirada más profunda. Advirtió sobre el deterioro de las Fuerzas Armadas y sostuvo que no alcanza con incorporar equipamiento si no existe una política integral de defensa.
Para De Francisco, Malvinas constituye una causa profundamente arraigada en la sociedad argentina y no debe ser utilizada como una herramienta coyuntural. “El que banaliza el tema de Malvinas es aquel que lo utiliza para una jugada de política interna y no lo toma como una cuestión de Estado”, resumió.
En esa línea, reivindicó una concepción más amplia de la soberanía, que incluya industria, ciencia, educación y capacidad estatal. La discusión, concluyó, no debería agotarse en discursos ni gestos nacionalistas, sino en políticas de Estado capaces de sostener en el tiempo el reclamo argentino.